Comienza la guerra contra la Seguridad Social

Shamus Cooke

A translation of The Drive to Eliminate Social Security.

La reforma de la Seguridad Social sin duda se asemejará a la reforma de la atención médica, cuyos detalles siguen siendo un misterio para la mayoría de los norteamericanos. La esencia de ambas políticas está basada en un principio: reducción de la deuda de los Estados Unidos por cualquier medio necesario.

Dos artículos en The New York Times confirmaron que éste es, de hecho, el razonamiento detrás de la reforma sanitaria de Obama. El primeró señala que:

“[la ley de la reforma sanitaria] firmada el martes por el Sr. Obama… reducirá en casi medio trillón de dólares el Medicare [500 mil millones dólares] en los próximos 10 años y establecerá muchos proyectos para probar innovadoras formas de entregar la atención médica”.

La segunda mitad de la cita —“maneras innovadoras de entregar la atención sanitaria”— es una frase de doble significado para no decir que la “atención sanitaria será racionada” (que proporcionará menos atención), lo cual es la base del plan de la atención sanitaria de Obama.

Esta verdad fue revelada en el mismo artículo, cuando se discute la nueva nominación de Obama para dirigir el Medicare y el Medicaid, el Dr. Donald Berwick. La calificación principal del Dr. Berwick es que él planea, en sus propias palabras, “durante los próximos tres años, reducir el consumo total de recursos de su sistema sanitario, no importa dónde ustedes comienzan, en un 10 por ciento”.

Entonces se da un ejemplo rígido de esta filosofía de la atención sanitaria del Dr. Berwick —el racionar—, aplicado a sí mismo después de que él sufrió una grave lesión en su rodilla: “Los doctores le urgieron una operación de reemplazo de la rodilla hace varios años, pero él decidió a cambio solo aplicarse ‘inyecciones de esteroide’, y el resultado fue bueno, dijo él” (28 de marzo del 2010).

Así, el jefe del Medicare y el Medicaid aboga por las “inyecciones” cuando las “cirugías” son recomendadas, así como una variedad de otras maneras de racionar la atención sanitaria. Este concepto dominante de la reforma sanitaria de Obama era lo que las corporaciones de la atención sanitaria estaban deseando realmente, y ahora el plan se aplicará a la Seguridad Social.

Un artículo por separado The New York Times explica claramente cómo el racionamiento de la atención sanitaria y la “reforma” de la Seguridad Social son una y lo mismo:

“Lo central en los cambios a la atención sanitaria es la reducción de centenares de miles de millones de dólares en gastos del Medicare en un cierto plazo de tiempo… Como algunos funcionarios de la administración reconocen, esto acabará con algunos programas que han crecido rápidamente para reducir el déficit, del mismo modo que la comisión bipartita del Sr. Obama se ha propuesto trabajar para reducir la deuda nacional.

“Esto deja a la Seguridad Social, el otro programa que ofrece beneficios por derechos ganado y uno que Sr. Obama ha sugerido en el pasado que él esté dispuesto a abordar, como el inmediato objetivo. Mientras que sus problemas que asoman en el futuro no son de la escala de los que afligen al Medicare, ahora está en lista de las más probable fuente de grandes ahorrosnecesarios para lograr que los déficits anuales sean ubicados a niveles sostenibles, como están de acuerdo muchos analistas del presupuesto” (23 de marzo de 2010).

Traducción del Doublespeak: “… los grandes ahorros son necesarios para lograr la proyección de los déficits anuales a niveles sostenibles” es igual a racionamiento o “reducir los beneficios de la Seguridad Social”.

¿Cómo sucederá esto? El artículo lo responde: “… los paquetes de futuras reducciones en el programa de retiro [Seguridad Social] que los Demócratas defienden entusiastamente al igual que los aumentos de impuestos al que los republicanos se oponen típicamente, se acordaría en un gran compromiso para reducir la deuda”.

El artículo también menciona “aumentos graduales en la edad del retiro para los futuros beneficiarios de la Seguridad Social” como una idea popular. Estas reducciones son necesarias porque “… la promesa de futuras reducciones tranquilizaría inmediatamente a los mercados globales displicentes de que la deuda de los Estados Unidos es ya la más alta desde la Segunda Guerra Mundial”.

Ahí está. Los “mercados globales”, es decir, los inversores ricos, están exigiendo que los EE.UU. les restituyen por completo, no en dólares inflados. Es obvio que la administración de Obama quisiera que los trabajadores pagaran esta deuda, no Wall Street o los ricos en general.

El trato dulce a los ricos

El artículo [del NYT] no dice nada sobre el hecho de que los ricos tienen un trato dulce cuando se trata de pagar la Seguridad Social. Los salarios de los trabajadores ordinarios son gravados con un 6,2 por ciento para la Seguridad Social. Pero para los ricos, no se gravan en absoluto cuando su renta es por encima de los $107.000, lo que significa que su imposición fiscal de impuestos total a la Seguridad Social es más baja que cada uno de los trabajadores. Por remover el tope de los salarios a gravar, una sustancial cantidad de dinero sería aumentada para la Seguridad Social.

Una solución de la clase obrera para abordar los problemas de la nación es la propuesta por el presidente del AFL-CIO, Richard Trumka, quien ofrece una visión espléndida: “La mejor manera de arreglar el déficit ahora es crear 10 millones de trabajos —el número de trabajos necesario para cerrar nuestro déficit de empleos. Esto requerirá grandes cantidades de inversión pública a corto plazo, que deben ser pagadas en los años futuros gravando a Wall Street. Además de crear los trabajos para la población, este impuesto también contendrá la especulación a corto plazo y otros abusos de Wall Street que causaron esta recesión”.

Bien dicho. Pero las ideas excelentes sin las acciones necesarias son propuestas sin sentido. Para que la fuerza laboral presione su agenda, deben actuar independientemente de los Demócratas. El cabildeo de los miembros del Congreso con el dinero de los sindicatos no va a hacer el trato —ni siquiera cerrarlo.

Los trabajadores puede comenzar este vez volviendo a las calles. Los conservadores del Tea Party están explotando la inacción del sector laboral, y así están almacenando una cierta ayuda pública para su falso radicalismo. Las demostraciones masivas de los trabajadores, en Washington, D.C., por ejemplo, callarán a los del Tea Party patrocinados por las corporaciones, especialmente si los trabajadores vienen equipado con las demandas antedichas para la creación de empleo y gravar a Wall Street y los ricos. La gran mayoría de trabajadores apoyaría de forma aplastante tales demandas, y una campaña seria para lograrlas cambiaría la cara del escenario político dominado actualmente por las corporaciones. Pero el tiempo es la esencia. Las corporaciones ya tienen sus planes presentados y los llevarán a cabo pronto si ellos no encuentran oposición.

© Copyright Shamus Cooke, Global Research, 2010

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Shamus Cooke es un trabajador de servicio social, sindicalista y escritor para Workers Action (www.workerscompass.org). Se le puede escribir a: shamuscooke@gmail.com.

Traducción: A. Mondragón

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Shamus Cooke is a social service worker, trade unionist, and writer for Workers Action. He can be reached at portland@workerscompass.org